Carta
de Julio Cortázar a Mercedes Arias
Chivilcoy,
18 de Julio.
My
Dear Friend:
Yes,
I've been caught up here, too. No weekend at all. But I have so much
work (14 mesas) that I can't even think of this sad happening. I'll
be free in a few days, and I hope Mr. Coll will give us a little
"rest season". I'm hungry of run like a wild cat to Buenos
Aires just because there are four black boys calles Mills...
Can
you explain me the "resurrection" of John Mills, the oldest
onne? I was sure he was dead. I read it! The papers (about three
years ago? were full of news about. They told that the "old man"
was taking John's place. (...)
Lamento
que el cambio de horario la perjudique tanto. ¿No hay modo de
arreglar el horario? Pasar muchos días seguidos en Bolívar es lisa
y llanamente una atrocidad.
War,
war, war. So what? Escuche: de esto, pase lo que pase, va como
itinerario hacia un fin. Empiezo a admitir seriamente la egoísta
salida que ofrece todo nihilismo. Ser optimista, ahora, es grotesco.
Y,
con todo, es la actitud heroicamente necesaria. Hay heroísmo
grotescos, éste es uno.
Pero
yo empiezo a ver la necesidad de un análisis esencial de conceptos
tales como Cultura, Hombre, Democracia, Valores, Teología, Progreso.
No se me escapa que, en épocas de guerra, el pensamiento tiende a
aislarse, a contemplar con abstracto pesimismo, la agonía de pueblos
que se matan. Pero hay mucho de justo en la amargura que vivimos hoy.
Comprendemos de improviso cosas que ayer, en la paz, no hubiéramos
tolerado. Yo advierto que la democracias (con sus típicas formas de
gobierno) no pasa de un ideal jamás realizado. Los pueblos no tienen
un ivel espiritual como para regirse. ¿Qué les falta? ¿Cultura?
¿Pero es la cultura suficiente? No. Marx tenía razón, y el capital
hace bailar los títeres. El dictador fascista o nazi es el hombre
que sustituye un valor por otro; quita la riqueza como signo de poder
y la sustituye por la ambición (ambición de todo orden: lebensraum,
dinero, gloria, megalomanía autenticada por un programa político y
una 卍).
En
las repúblicas manda el capital (disimuladamente).
En
las dictaduras la ambición (sin máscara).
Esto
no intenta ser un paralelismo. Pretende únicamente postular que el
hombre del siglo XX - como masa - sigue siendo exactamente tan
imbécil y miserable como bajo los Césares y los Alejandros.
Pretende
sostener que el cristianismo no ha servido para nada, y que nosotros,
la minoría culta, alejada del dinero y la ambición, con fines
sublimados (Arte, poesía, Dios, qué sé yo) haríamos muy bien en
permanecer alejados de toda milicia, de toda participación.
Pero
no podemos con el genio, y seguiremos sufriendo como sufre usted,
como sufro yo. Y - I'm afraid - per saecula saeculorum.
Voz
de algún angelito que lle por sobre mi hombro: "So, what?".
Es
cierto. So what? La tierra es nuestra cárcel; sufrámosla sin
demasiada desesperación que, en el fondo, es orgullo. (Todo esto
último como inspirado por el angelito, es franciscano y evangélico.
Take it or leave it! I... I leave it!)
Porque
en el fondo, soy de un orgullo luciferino.