Necesito tener un pie en el aire para bailarle encima a tanto ceño fruncido.
Que sos seria, que cambiá la cara de culo.
Incomprendida mi escucha atenta, la seriedad que ameritan tus palabras.
A mí? que nada me importa tanto.
A mí? que tengo la boca hecha para el juego, no para la ofensa.
Incomprensible mi confianza en la palabra moldeable, danzarina.
Dale, hablemos. Dale, inventemos.
Dibujemos por un rato sandeces en el aire.
Dale, ponele solemnidad,
ahora sacale solemnidad,
ahora decí guarra, chupetín, papa frita. Ahora sentí el ritmo.
Fijate cómo nos acerca que digas, cómo nos inmanta los centros de las bocas.
Yo me llevo a mí misma plagada de ideas inútiles,
El enigma persigue un gatito a medianoche.
Esa, mi obsesión que olvida al cuerpo,
Que pierde de vista que el otro pie va anclado al suelo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario