Como para que algo nazca, algo debe morir, la
primavera es ese cierre de moño, esa tumba alumbrada fijamente por un rayo de
sol incipiente. La primavera y el refuerzo eruptivo de la esperanza, el llamado
irreverente a la actividad.
La primavera confunde al cuerpo con sus
señales ambiguas, calor y frío son sólo temperaturas, tal vez sea por su otra
cara, el otoño. No obstante, el otoño me es acogedor, me recibe a mí y no yo a
él. El otoño es un hombro para llorar tranquila. La primavera es esa estúpida
entusiasta que te pide volver a la vida, que no le importa si estás tirada en
el fondo de la cama, desprovista de energía, de recursos.
Primavera, insoportable oferta de
inspiración, demandante, pide letra, tinta, nota, acordes, colores. No sabe
callarse, primavera ruidosa, egoísta.
Primavera o aluvión verde y floreado que me
hace sentir marchita. Primavera y no estoy a la altura, soy impuntual, llego a
destiempo a tu invitación llena de elocuencia, esplendor y belleza.
Primavera de amores perdidos, de principios y
finales. Primavera inmadura, adolescente, chiquilina, y yo soy un encanto
extraviado hace mucho tiempo.
Primavera pictórica, romántica, ingenua, de
velos blanco y rosa. Invasiva, imposible evadirte, capturás todos mis sentidos,
penetrante.
Primavera de amistades, fiestas y banquetes.
Yo prefiero recibirte sola, a la deriva introspectiva que me transporta a estas
hojas. Nadie te protege en primavera, tu soledad se revela como carencia, ¿por
qué tan sola esta noche de luna y estrellas? Primavera ladrona de intimidad,
vas pervirtiendo ideas, encogiendo almas descuidadas que se entregan desnudas a
la caricia violenta de tus vientos caprichosos.
Cómo te detesto primavera, llena de
recuerdos, me hundís en sensaciones contradictorias, no sé en qué idioma
hablarte, primavera. Me sacás las palabras porque me devolvés al cuerpo, un
tonto emocionado.
¿No te cansás nunca de tu desfile a toda
pompa y carnaval? No soporto tus ganas de gestar, crecer, impulsar, enamorar.
No confío en tus intenciones de tregua y paz. Mascarada de mujer seductora, te
envidio y te detesto, primavera soberbia, indolente. Testigo insensible de mi
envejecer prematuro, lento y continuado. Rival desconocida, me opacás y yo toda
poca cosa intentando sonreírle a los hombres bajo tu sol creciente.
Devolveme las palabras que quiero odiarte
como amerita, primavera de puro rencor e ira, no te acompaño, no te sigo, no te
entiendo, vivo en un invierno eterno, en mi interior yo me abrigo, soy mi
propio motor, voy encantando paisajes y postales de medialunas y café con
leche. Invierno honesto, primavera farsante.
Primavera y estoy triste.
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