miércoles, 14 de septiembre de 2016

La Erótica del Deseo

Qué oportuno encontrarse con esta entrevista, precisamente luego de la Jornada de los 20 años de la cátedra Clínica de la Urgencia de Inés Sotelo, en la cual por la mañana la exposición se dio entorno al Psicoanálisis, su transmisión, el lugar de la universidad y el contexto actual.
Lo que sigue resonando, pensándome es, principalmente, el lugar del psicoanálisis en la actualidad. El discurso vigente presenta como eje central el imperativo de goce, encarnado en el exceso de consumo, esa es la coyuntura, goza del sexo, goza de tu cuerpo, goza de esto, goza de aquello. Estamos frente a una exigencia cuyo horizonte es eterno, goce en constante insatisfacción. El deseo ha sido capturado por el mercado y, en consecuencia, se producen objetos que causen deseo, se manipula la demanda y se designa la oferta. El sujeto queda ahogado, aplastado por el goce que no es condescendiente al deseo.
Ante esta escena debe pensarse la posición del psicoanálisis y su relación con el capitalismo, la demanda de éste es evidente y se dirige no sólo al psicoanálisis sino a toda la comunidad “psi”, a diferentes terapias. Respecto a éstas, la interpretación de dicha demanda parece ser literal, al pie de la letra, y en consecuencia, responden desde la comprensión, llevando la dirección de su cura a un urgente levantamiento del síntoma orientado a la reinserción del sujeto a la cadena de producción y consumo. Tomando prestada la expresión de Judith Miller, la intervención de estas terapias apunta a echar al síntoma por debajo de la puerta, una solución efímera, ya que éste insiste entrando por la ventana. No hay posibilidad de asunción de la subjetividad allí, se desconoce la división del sujeto hablante por el simple, o no tan simple, hecho de estar atravesado por el lenguaje; desde las bases allí se trabaja con una supuesta unidad, identidad, se parte de “lo disfuncional”, lo cual necesariamente implica su contraparte, la suposición de algo funcional, (una pregunta posible es ¿funcional a qué?). 
La respuesta del Psicoanálisis al Capitalismo no puede implicar ni una sumisión, ni adaptación, ni tampoco la marginalidad del mismo, sino que es necesaria, como indicaba Aníbal Leserre, una posición de lectura, de interpretación y de reinvención del psicoanálisis. Fabián Schejtman ayer recordaba que el psicoanálisis es la última flor del capitalismo, que "el psicoanálisis no será anticapitalista o no será", esto implica que no se trata de ir contra éste, se sabe que esto produce el efecto contrario, sino que se trabaja inmerso en él y debe dirigirse al uno por uno, sirviéndose de las herramientas que la posmodernidad presenta para la transmisión del mismo. El psicoanálisis debe crear nuevas formas de transmisión con el objetivo acentuado no en su supervivencia teórica, es decir, no debe estar motivado de forma narcisista perdiendo de vista la práctica en la que está fundado, la experiencia analítica, relegándose a la enseñanza como modo de existencia, lo cual implicaría el desconocimiento de sus propios "principios", sino que debe estar presente de forma activa alojando al sujeto del siglo XXI, desarrollando enérgicamente la investigación con fines de no repetir las frases hechas teñidas de un deseo muerto que hemos heredado, el psicoanálisis no es compatible con una pedagogía inerte como indicaba Silvia Tendratz. De esto no se deduce que se desestima la enseñanza académica, por el contrario, es menester que el psicoanálisis se sirva del discurso universitario, que le permite el espacio para la formalización clínica, para un tipo de transmisión. Pero ésta, necesariamente, debe estar coloreada por el deseo de quien la difunde, como indicaba también Fabián Schejtman, que en Argentina el psicoanálisis haya tenido tal expansión y repercusión se debe al deseo apasionado de aquellos primeros analistas, y también de los contemporáneos, que en distintos espacios, a saber, la experiencia como analizante, la formación teórica y la supervisión, mediante su propia “Erótica del deseo”, tomando las palabras de Silvia Salman, relacionada con la singular “forma de tejer nudos”, como indicaba Aníbal Leserre, han logrado tocar el cuerpo de muchos otros. 
Por lo tanto, simplemente indicar que mediante la transmisión cargada de deseo de dichos analistas y también de otros que no he mencionado, a los cuales les agradezco sus palabras, he sido motivada, tocada y que ha quedado resonando en mi que el psicoanálisis hoy en día tiene un papel fundamental en el malestar que conlleva su contexto y no puede quedar acotado a la teoría ni a formas ortodoxas y reaccionarias. Apuesto yo también desde este humilde aporte transmitir algo de lo que implica mi deseo y el psicoanálisis para mí y, quizás, dejar resonando algo en alguien más.



CsO

Es el sentido que me apresa  Presa amotinada de palabras Nenúfar, quiero decir nenúfar y que sea tu columna vertebral flotando en mi mano Qu...