Qué lejos quedó el disparo
Ese que va directo a la mano
La que se desangra en tinta y caricias
Qué lejos está mi habilidad de revolver
Desde el fondo de las cenizas
Algún cigarrillo a medio morir a medio arder
Atravieso los días caminando sobre una piedra
Tambaleando para hacerla rodar,
Casi sin pies
Y el suelo es un recuerdo al que quisiera volver
El desesperado intento de vivir y su
Desencuentro inmediato al cerrar los ojos para dormir
Y soñar,
Soñar como único reencuentro del gatillo y la sien.
Duele la vista de consumir el flujo de las luces que vienen y van
O tal vez iban para regresar
O tal vez le duele a ellas ver mis párpados caer
Siempre en el mismo lugar,
Pegados al gesto trunco de esperar sin reventarme la cara
Pasame el hielo de adentro de mi propio invierno
Quiero verlo, tocarlo para sentir que estoy un poco viva en mi parálisis de sueño
Dejalo caer por mi cuello
Embeberme de mi propia ira seca
De mi propio brutal desarraigo
A todo lo que quise y lo que quiero
Y entonces bloqueo, bloqueo, bloqueo
a fuego lento y quebradiza llama
de un infierno en el que ni siquiera me invento
Voy cayendo y me detengo sobre vidrios empañados en lágrimas
Indigna siempre de conocerme
Indigna siempre de condenarme
Indigna siempre de perderme