domingo, 28 de diciembre de 2014

Nuevamente, el vacío.


La ilusión de ser Talita y sentirse compañeros, compartir la vida por encima de las diferencias, amarse con la libertad que la confianza brinda.

Finalmente, ser la Maga y entrar en un abismo de diferencias insondables, pedir un salto que no es posible, desfigurarlo todo, desintegrar al otro. Sí, es amor, pero ¿hasta dónde? ¿Cuán intenso es el amor que se obnubila por la individualidad del otro? Pretender la unidad es la mayor de las desilusiones. 
En el fondo, nada más parecido a un amor Isabelino, está lleno de luz, de vida, de sentimientos metafísicos pero, en lo profundo es tragedia.

Se desvaneció en un momento. ¿Cuándo los ojos que me miraban con amor desmesurado se volvieron hacia mí llenos de nada? ¿Cuándo los besos que hacían temblar lo más abismal de mí cambiaron su sabor por algo insípido?

¿Cuándo dejaste de creer que el amor es algo profundo, que si se ama se lo hace de raíz, sin grises en el camino? ¿Cuándo las vivencias juntos perdieron su valor casi metafísico?

Quien amé ya no está, quedan los restos de alguien que supo hacerme feliz, quedan los ideales de un amor de otras épocas. Ahora me pareces alguien más y qué desgarrador es sentir que no te perdí, sino que estuvimos perdidos desde siempre.

miércoles, 29 de enero de 2014

Cuerpo.

Huelo el carbón suspendido en la atmósfera húmeda mientras escucho el avance imperioso de la tropa metálica. Sé que viene por mí, por un cuerpo y sus apéndices como vainas que se hunden en densos arroyos de sangre.
La noche aplasta mi pecho y los astros son los únicos testigos que aún resplandecen para advertir, impávidos, mi desdicha. Estoy lejos de mi pueblo, de mi lucha incipiente. No hay lugar en la tierra para la humanidad, no somos algunos pocos los elegidos por la mano arbitraria, sino muchos los que hoy me acompañan a devolver el equilibrio a la balanza del más poderoso.
Cada vez más cerca, se aproxima el vapor ennegrecido, indolente el armatoste hijo de tantas manos y tantas piernas. La tierra tiembla a su paso, sangran con su marcha mis heridas y se vuelven estériles mis pensamientos.
Me estoy muriendo, aferrado a mi cruz de bandera roja y estrella oscura, riego con mi cuerpo los campos de mis ancestros y temo por esta patria que inunda sus flores de pólvora.
Siento los rieles oscilar y con ellos también lo hacen mis muñecas, atado elevo mis últimas plegarias al universo y a Dios. El viento trae su pedido, sonido que siempre me pareció mohíno, demasiado tarde porque ya no hay alma que comande esta figura, no hay fuerza que levante un peso muerto y endemoniado. Lo que hay, lo que queda no es más que un cuerpo, rodeado de otras vidas ultrajadas, que exhala bajo el manto pesado de noche y balas, su grito terminal de libertad.


CsO

Es el sentido que me apresa  Presa amotinada de palabras Nenúfar, quiero decir nenúfar y que sea tu columna vertebral flotando en mi mano Qu...