domingo, 28 de diciembre de 2014

Nuevamente, el vacío.


La ilusión de ser Talita y sentirse compañeros, compartir la vida por encima de las diferencias, amarse con la libertad que la confianza brinda.

Finalmente, ser la Maga y entrar en un abismo de diferencias insondables, pedir un salto que no es posible, desfigurarlo todo, desintegrar al otro. Sí, es amor, pero ¿hasta dónde? ¿Cuán intenso es el amor que se obnubila por la individualidad del otro? Pretender la unidad es la mayor de las desilusiones. 
En el fondo, nada más parecido a un amor Isabelino, está lleno de luz, de vida, de sentimientos metafísicos pero, en lo profundo es tragedia.

Se desvaneció en un momento. ¿Cuándo los ojos que me miraban con amor desmesurado se volvieron hacia mí llenos de nada? ¿Cuándo los besos que hacían temblar lo más abismal de mí cambiaron su sabor por algo insípido?

¿Cuándo dejaste de creer que el amor es algo profundo, que si se ama se lo hace de raíz, sin grises en el camino? ¿Cuándo las vivencias juntos perdieron su valor casi metafísico?

Quien amé ya no está, quedan los restos de alguien que supo hacerme feliz, quedan los ideales de un amor de otras épocas. Ahora me pareces alguien más y qué desgarrador es sentir que no te perdí, sino que estuvimos perdidos desde siempre.

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