La ilusión de ser Talita y sentirse compañeros, compartir la vida por encima de las diferencias, amarse con la libertad que la confianza brinda.
Finalmente,
ser la Maga y entrar en un abismo de diferencias insondables, pedir
un salto que no es posible, desfigurarlo todo, desintegrar al otro.
Sí, es amor, pero ¿hasta dónde? ¿Cuán intenso es el amor que se
obnubila por la individualidad del otro? Pretender la unidad es la
mayor de las desilusiones.
En
el fondo, nada más parecido a un amor Isabelino, está lleno de luz,
de vida, de sentimientos metafísicos pero, en lo profundo es
tragedia.
Se
desvaneció en un momento. ¿Cuándo los ojos que me miraban con amor
desmesurado se volvieron hacia mí llenos de nada? ¿Cuándo los
besos que hacían temblar lo más abismal de mí cambiaron su sabor
por algo insípido?
¿Cuándo
dejaste de creer que el amor es algo profundo, que si se ama se lo
hace de raíz, sin grises en el camino? ¿Cuándo las vivencias
juntos perdieron su valor casi metafísico?
Quien amé ya no está, quedan los restos de alguien que supo hacerme feliz, quedan los ideales de un amor de otras épocas. Ahora me pareces alguien más y qué desgarrador es sentir que no te perdí, sino que estuvimos perdidos desde siempre.