Cambió su cabello entero por víboras
Para vivir el infierno de mil voces
que susurran paranoia y control.
Solitaria en su afán de cautivar amor
Congela todo a su paso
Cegada ella misma
Por el resentimiento y la venganza.
¿Sabrá sufrir sin odiar?
¿Sabrá perdonar su vulnerabilidad?
¿Sabrá abrazar sin abrir los ojos?
Sueña sueños de libertad
Acunados en clavos del metal que la habita
Atrapada entre el reproche y la incondicionalidad
Vuela un cielo de fuego a medio arder.
Desnuda ante el reflejo de sus frutos
Recuerda repitiendo lo inerte de su propia semilla
Aún tibia la decepción de nacer
Extranjera de su tierra.
Sapo de otro pozo aunque viva en nidos
Tiemblan sus amores crédulos
A cada carcajada eufórica
De peligrosa felicidad.
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Cenaremos juntas, tragando hostilidad
La que hoy te devuelvo en tinta
Para no matarnos.
Qué difícil ponerse en tus zapatos
Si están llenos de piedras
Las mismas que son tu carga, tu peso
Pobre alma bella
El mundo gira al revés
Aunque vos estés de cabeza.
Dejame poner la otra mejilla
las tuyas están tan coloradas ya...
Dejame servile de espejo a tus miserias
Dejá, yo seco tus lágrimas con las mías
Dejá que me vaya, yo que sí puedo.
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