Tengo un hastío silencioso que me escupe muecas en la cara
Una presión volcánica en el pecho que me hace llorar
Un gemido atravesado en el oído
ese voyeur incontenible que se excita con tu voz
Tengo un insulto despabilante que no me animo a decirte
lo mastico y me lo trago con desidia
Tengo en carne viva los pensamientos
Los que te destino con sabor a broncas
porque sos todo anzuelo dulce en tu indiferencia
Estoy arrastrándome al borde de un deseo apremiante
Me deslizo justo en el filo para gozar lo intolerable
Gateo desnuda y a tientas busco un rincón donde olvidarme
Ya me va doliendo el cuerpo de tocarme sola con mis intenciones
Veo doble de anhelarte adentro mío
Tengo espasmos memoriosos de lujuria degradante
Y una amargura que necesita corregirse con desprecio
Con un tirón de pelo que me enderece la postura
Esto requiere el descaro y la sorpresa
Y el hambre de un hombre voraz
Que me apuñale la necesidad sin aviso
Y me deje tirada con una lágrima sardónica en la mejilla
Te espío a lo lejos de tu descuido
Estoy arrastrándome al borde de un deseo apremiante
Me deslizo justo en el filo para gozar lo intolerable
Gateo desnuda y a tientas busco un rincón donde olvidarme
Ya me va doliendo el cuerpo de tocarme sola con mis intenciones
Veo doble de anhelarte adentro mío
Tengo espasmos memoriosos de lujuria degradante
Y una amargura que necesita corregirse con desprecio
Con un tirón de pelo que me enderece la postura
Esto requiere el descaro y la sorpresa
Y el hambre de un hombre voraz
Que me apuñale la necesidad sin aviso
Y me deje tirada con una lágrima sardónica en la mejilla
Te espío a lo lejos de tu descuido
juego a robarte un pedazo de la soledad de tu cuerpo
Nunca estás tan hermoso como cuando me olvidás
Y mientras tanto,
¿De qué me sirven los dientes si no es para hincártelos en lo profundo de la piel?
¿De qué me sirven los ojos sino es para clavártelos con malicia y besarte sin la boca
Y empujarte a la deriva de tu peso sobre el mío?
Si estas lenguas se desprenden de los labios para hacernos pedir perdón
Y te exorciza los pudores de verme perdida en tu placer
Todo mi sadismo es comerte para no devorarte, amor
Nunca estás tan hermoso como cuando me olvidás
Y mientras tanto,
¿De qué me sirven los dientes si no es para hincártelos en lo profundo de la piel?
¿De qué me sirven los ojos sino es para clavártelos con malicia y besarte sin la boca
Y empujarte a la deriva de tu peso sobre el mío?
Si estas lenguas se desprenden de los labios para hacernos pedir perdón
Y te exorciza los pudores de verme perdida en tu placer
Todo mi sadismo es comerte para no devorarte, amor
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