Cada paso es una brasa que se extingue
Nos vi quemándonos los pies,
Aguantándonos las lágrimas
Y me besaste bajo un cielo hecho de humo
con tus labios plagados de verdades indecibles
Hicimos de las brasas, cenizas suaves
Del ardor, una cosquilla dulce
¿Pero dónde quedaron nuestros pies?
Saco un lazo de mi manga para curarnos las heridas
También guardo una carta hecha a medida de lo incierto
Puedo contarte algunos miedos delirantes que me hacen las veces de rescate
Que alumbran el camino bajo un cielo hecho de luna roja
Pero de tu manga cae una carta de suspiros y silencios
Se te secan los ojos por dentro
Puedo ver en el humo el miedo
y no hay beso que te traiga de mi lado
La luna roja enciende de nuevo las brasas
Y el ardor nos devuelve los pies, los muslos, el torso, las manos
Otra vez la carne quemada, el alma en un gemido, el llanto en una llama
Hay que dar un paso a ciegas
Para que la brasa se extinga
Con un beso verdadero
Para olvidarnos los pies
Porque vivimos en un cielo hecho de luna
Con una carta de amor bajo la manga
Un lazo hecho a medida de lo incierto
Y un miedo que nos enciende en las brasas
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