domingo, 27 de noviembre de 2022

Terror nocturno

Hay sombras en la esquina del cielorraso
son voces de la noche
ecos de mi lengua inmóvil
el dibujo sinuoso de mis palabras negras

Van durmiendo al ritmo de mis sueños
si me despabilo, se encogen vigilantes
si me desvelo, danzan un vuelo enjaulado
se acercan entre ellas
se toman de las manos 
se acarician ronroneantes
encerronas

Tienen noches de susurros
de viejas chismosas telefoneando a la madrugada
de matrimonio en vela
de sueño liviano
de insomne vidente

Son de una irrespetuosidad obscena
se han burlado de todos mis corazones rotos
de todas mis gotas negras
se han reído de mis tendones tensos

Han gemido a la par de mi placer
hipócritas, 
me han juzgado puta,
promiscua,
perversa

Saben de mí hasta donde yo no alcanzo
acostumbran verme llorar
sin esgrimir muecas 
tienen los tímpanos rotos 
de algunos gritos y sollozos
llanto mío, fuera de mí, en mis adentros

Indolentes compañeras
crueles en su indiferencia
¿Por qué no han respondido mis plegarias?
¿Por qué me dejan sola a la hora infante?
Terror nocturno, hora niña, pis en la cama
¿Por qué dejan que me inunde hasta el ahogo?
Ese que es pausa o muerte


Ay mis sombras,
nombre maldito de mi sufrimiento
tan antiguas como este dolor
esta soledad de cumpleaños 
de re-parirme en el abandono
de no ser para nadie

Querulante

 ¿Por qué será que los niños prestan sus juguetes y luego lloran?

Algunos necesitan amar escenas.
¡Ay de mí que no me entienden!
Soy esta dulzura, este amor. 
¿Qué será de mí, qué será de mi bondad, de mis favores concedidos? 
¡Ay de este dar sin miramientos!
Si yo sólo juego cartas blancas, si soy cautelosa de causar molestias.

Qué ingenioso el artista héroe de su obra,
creador de villanos cínicos y perversos.
Qué don el de socavar agujeros en el pozo.
¿No será que te sobra descaro indiferente,
no será que sos plagiaria de tu propio drama,
que das vueltas para morderte la cola y echarle la culpa al destino?

Bella indiferencia, o te aman o te usan.
Qué difícil cuando los pichones aprendan a volar,
demagoga de un amor eterno,
sólo la virgen opaca tu indulgencia divina.
Pero cuidado con los dientes de leche,
se caen con cada bocado de piedra. 

La edad del sol

Soledad, la edad del sol, sol longevo y tardío, solo en el universo, testigo que hierve en su propio resplandor.

¿Qué tiene que ver el sol, si esto se trata de la soledad, de la tristeza muda que me digiere lentamente?
Quiero decir simplemente que estoy triste, que me hice bolita de musgo y me escondí debajo de la cama, a esperar que me deshaga la escoba, que me barra, me acomode, o me muera.
Quisiera hablar normal, quisiera una lengua que me haga entender, que no romantice el dolor del desamparo. No quiero esta metáfora impotente, pero no hay más que metáfora.
Además, sé que hoy me toca tener la boca viuda e inútil. Perdí, no el don, sino la voluntad. Tuve que esconderme en el silencio del cambio, en la negra conversión, soy un feto sin vientres, no sé dónde encontrarme en esta búsqueda sin referentes.

¿Cuándo fue que le pedí un tiempo a la humanidad?
Sólo tengo alma para un único semblante, un mismo vínculo con lo que me rodea, la escucha atenta y la observación aguda, la misma música cada vez.
¿Será que me miré demasiado que ahora tengo el corazón endurecido y olvidadoDuermo a 150 millones de kilómetros de distancia del mundo, como el sol. 

¿Viste que al final algo con el sol tenía que ver? Me hago eco en su desdicha de no saber nunca qué ilumina, llegando siempre tarde, dialogando desde la soledad con el universo en una charla inaprensible. 

CsO

Es el sentido que me apresa  Presa amotinada de palabras Nenúfar, quiero decir nenúfar y que sea tu columna vertebral flotando en mi mano Qu...