Hay sombras en la esquina del cielorraso
son voces de la noche
ecos de mi lengua inmóvil
el dibujo sinuoso de mis palabras negras
Van durmiendo al ritmo de mis sueños
si me despabilo, se encogen vigilantes
si me desvelo, danzan un vuelo enjaulado
se acercan entre ellas
se toman de las manos
se acarician ronroneantes
encerronas
Tienen noches de susurros
de viejas chismosas telefoneando a la madrugada
de matrimonio en vela
de sueño liviano
de insomne vidente
Son de una irrespetuosidad obscena
se han burlado de todos mis corazones rotos
de todas mis gotas negras
se han reído de mis tendones tensos
Han gemido a la par de mi placer
hipócritas,
me han juzgado puta,
promiscua,
perversa
Saben de mí hasta donde yo no alcanzo
acostumbran verme llorar
sin esgrimir muecas
tienen los tímpanos rotos
de algunos gritos y sollozos
llanto mío, fuera de mí, en mis adentros
Indolentes compañeras
crueles en su indiferencia
¿Por qué no han respondido mis plegarias?
¿Por qué me dejan sola a la hora infante?
Terror nocturno, hora niña, pis en la cama
¿Por qué dejan que me inunde hasta el ahogo?
Ese que es pausa o muerte
Ay mis sombras,
nombre maldito de mi sufrimiento
tan antiguas como este dolor
esta soledad de cumpleaños
de re-parirme en el abandono
de no ser para nadie