lunes, 1 de mayo de 2023

La boca viuda

Con la boca viuda
digo lo lejano de tu cuerpo.
Susurro una palabra vieja,
una humorada a destiempo.
Sacudida toda 
del polvo del recuerdo,
una lágrima se amotina
en la comisura de mis ojos.
Maldita sea la letra perdida
al borde de un sueño.
Malditas las lejanas mordidas,
las bocas amadas. 

Pregunta abierta

Tu amor por mí fue un amor avergonzado, vergüenza de vos mismo.
Un amor de barco hundido, una lluvia de besos erráticos, huidizos. Cachorro, primer amor.

Hubiera querido que me ames de pecho abierto, con los ojos cerrados. 
Vos, temeroso de aguas profundas. Yo, submarino flotante.

Nunca supe qué había detrás de tus silencios, de tus náuseas matutinas, de tu desprecio público. 
Amarme te aplastaba, te sacaba ojeras, te vestía de harapos.

Tal vez me amaste desesperado, dando examen permanente de tu amor a vos mismo. Me amaste con las palabras no dichas imponiéndote el insomnio.
Tal vez te exigí sin saberlo y te aterraba mi amor en crecimiento, mi amor mutable, mi anhelo de intimidad.

Nunca pasamos de la primavera, amor. Nunca descansamos del deseo.
Siempre el amor a un metro, la intimidad a un metro. Dependientes de tu miedo a la dependencia, aferrados a tu libertad de balizas incesantes.

¿Amor explanada, amor cigarrillo que se consume hacia adentro, amor minimalista? 
El peso de tu amor me cae en pregunta abierta.

Universal, particular, singular

Es este dolor viejo, dolor de humanidad.
Lloro por todo el amor vivo y perdido,
por las lágrimas de las mujeres en mi vida.

Lloro y sangro por la fuerza que nos habita 
cada vez que el cuerpo pronuncia su innombrable.

Es esta nostalgia de historias vividas y olvidadas.
Son los recuerdos que no tengo conmigo
y que tu memoria cobija 
bajo el manto de un afecto lejano 
e imperdible.

Es este grito que dice mundo
que saca del estrago la materia de su ensueño.
La lágrima que alcanza el pecho 
donde guardo todos los nombres.
El pulso de un tiempo que se dilata
en la apertura de mil mundos. 

Broncavulario

¿Por qué estaré condenada al uso insoportable de la palabra melancolía?

Tengo la boca pesada, los dientes de acero
No tolero este rush de tristeza inmaniobrable
Uso todas las palabras feas
Me cago soberanamente en mi diccionario

Soy una aplanadora de desamparo
Hija de la palabra madre
drámatica y ecléctica
Es el asco colonizando mi laringe
Un tapón de cera en la voz

Qué detestable la forma de mi vulnerabilidad
Qué ridículo el estancamiento poético
Marchito el verbo y viuda la boca que ensueña los afectos

Basta.
Hasta acá la prosa patética
Hasta acá la mala palabra como amuleto.

Ancla, piedra, fondo, gris
Desgarro, herida, sulfuro, gris
Hemorragia, pérdida, abandono, 
gris

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Tuve toda la ternura en el rocío tibio de tu boca
Te llevaste los colores
Te llevaste el ritmo y la melodía
Me dejaste tendida en el hueco hundido
en la hora infame

La escalera

No hay luz en la escalera
La curva caracol se derrite en la oscuridad 
sin fondo y sin suelo.

Al frío de mi silueta perdida en la pared
se le suma la caricia de tu sombra ausente

Sé que debería hacer algo con la luz de la escalera
Pero el eco
y el llamado de la cueva caracol
Cuando deslizo en dos dimensiones
Cuando dejo abajo lo que no puedo ser arriba

Debería arreglar la luz de la escalera
y dejarme de joder con el azar
Ya no me gusta apostar con mi torpeza
Ya no me divierte
El borde, el escalón, el golpe
La escalera

CsO

Es el sentido que me apresa  Presa amotinada de palabras Nenúfar, quiero decir nenúfar y que sea tu columna vertebral flotando en mi mano Qu...