Con la boca viuda
digo lo lejano de tu cuerpo.
Susurro una palabra vieja,
una humorada a destiempo.
Sacudida toda
del polvo del recuerdo,
una lágrima se amotina
en la comisura de mis ojos.
Maldita sea la letra perdida
al borde de un sueño.
Malditas las lejanas mordidas,
las bocas amadas.
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