Es este dolor viejo, dolor de humanidad.
Lloro por todo el amor vivo y perdido,
por las lágrimas de las mujeres en mi vida.
Lloro y sangro por la fuerza que nos habita
cada vez que el cuerpo pronuncia su innombrable.
Es esta nostalgia de historias vividas y olvidadas.
Son los recuerdos que no tengo conmigo
y que tu memoria cobija
bajo el manto de un afecto lejano
e imperdible.
Es este grito que dice mundo
que saca del estrago la materia de su ensueño.
La lágrima que alcanza el pecho
donde guardo todos los nombres.
El pulso de un tiempo que se dilata
en la apertura de mil mundos.
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