¿La
pesadumbre, la angustia y el desconsuelo te avasallan?
No
soy quien para afirmarlo, pero parecés agotada, tus ojos están
opacos, amargos, ya no corre por tu mirada vivacidad, el resplandor
de tu sonrisa pereció y el color de tus labios se marchitó hasta
el punto absoluto de la blancura que la parca trae
consigo. Sin embargo, no estás muerta, te falta fuerza y lucidez,
es sólo tu mente que aún vive entre mares de imágenes faltas de sentido, y playas llenas de significado, vos les inventás sentimientos,
emociones que duelen y mutilan tu voz.
Como
un intento de suicidio mental, como una lucha entre la realidad y tu
realidad. Absorta en pensamientos nefastos, en conejos negros. Sumida
por el drama y el miedo al dolor. Aunque le temés a la soledad en la
que habitás, seguís sin conseguir liberarte de la prisión hecha de la sal de tus ojos en la que tu razón divaga porque el temor al sufrimiento es
demasiado fuerte.
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