En el delirio del beso nocturno,
del
lecho mañatado y prendido fuego;
dentro
del enjambre de arduos y crueles sentimientos
y
en la noche promiscua harta de errores,
Me
encontré.
Ahogada
por el velo mortal, trémulo y precipitado
mecida
en el contento y en la suave brisa del engaño
Me
hallé perdida, visitando infiernos inverosímiles
paralelos,
bosques de bruma y apremio.
Mundos
inquietantes, poblados de ánimas y de esencias.
Sí,
de esencias impenetrables, virtuosas...
de
estúpidas ideas resueltas por agónicos delirium trémens...
mi
espíritu en estado puro.
Si
te amo es porque en tus sábanas de aire
me
siento resguardada, auténtica, plena
Y
no creas en mis necias palabras
en
mis exigencias recónditas, en mis mareos boreales
Feliz,
ufana y radiante.
Me
despojás de mí misma, me dejás al desnudo
Desvestida
de dudas y raciocinio.
Me
transformás en un ánima esbelta,
en
una fémina ígnea rebosante de libertad.
Me
envolvés como la angustia al desasosiego,
como
el ardor a la herida.
Me
aromás con tu vida y con lo que eres y
mi
piel deja de emanar su hedor
y
mi vida pierde rastros de realidad,
se
vuelve substancia astral.
Muero en lo terrenal contigo, amor,
se
hiela este castigo impuesto
se
entierra esta envergadura irrelevante para el alma
me
arranco esta hipocresía emocional,
estrangulo
la mediocridad de mis razones
para
levitar en un paraíso ilusorio.
Sin
ti, poeta de la mente, jinete del dolor dichoso
Sin
ti, amor mío, vida mía,
el
crepúsculo se esconde tras las nubes del engaño,
Si
olvidás esta criatura, me volveré un espectro mortal
un
fantasma ridículo y anómalo
que
vagará por la tierra y adentrará en cada cama
en
busca de tu calor frío, de tus brasas heladas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario