domingo, 19 de diciembre de 2021

Del amor y otras neurosis

¿Qué es esta agonía

Que me retiene en tu recuerdo?

Una especie de amnesia selectiva

Que me trae sólo una memoria


A veces se escabulle un verso

Una melodía inacabada

Un abrazo en el tren

Una mordida de cachorro feliz


Estoy capturada en un bucle

Un espiral de euforia que me arrastra

Se me sale el pecho por los poros

Todo me huele a beso

Estoy dromántica y perpleja


¿Qué es este fastidio de alegría?

La sonrisa que duele en la cara

El tercer cigarrillo a media mañana

La incomodidad anhelante


A veces peco de telépata

Creo descifrarte, ingenua

Excavar en tus pensamientos

¿Serán algodones de azúcar?

Tal vez relojes olvidados

¿Huelen a vino tinto?

¿Los ambienta la luz del amanecer?


¿Qué cosas se cantan en tus sueños?

¿Qué frase te invade antes de dormir?

¿Cuántas veces te encontraste conmigo sólo nombrándome?


¿Se estremece tu pecho inmenso como el mío?

¿Se te escapa mi voz por tus oídos?

¿Se extravía tu olfato y soy café, humo y rocío?


Qué intruso irresponsable te volviste

Sos un duende vicioso y ladrón

Me desorganizás el alma

Me detenés entera

Me hacés odiarte aunque te quiera

Y me odio un poco a mí


Soy carne quemada

Lengua perdida, giratoria

Manos bailarinas y cadenciosas

Ojos embriagados hacia el cielo

Cuello sensible al tacto mínimo

Piernas doloridas de encontrarte

Torso arqueado y puro

Pies en puntitas, labios mordidos


Fragmentada

 y no obstante una

Sobre tu recuerdo. 

lunes, 6 de diciembre de 2021

Desvelo

No estoy para nada esta noche. 

Porque el deseo de aplastar mi lengua
es el mismo que castiga mis manos
escupe mis letras 
por encima de mi hombro
más yo quisiera fuera el tuyo
y soltar cada una de mis hienas
locas de desprecio
por saberte prescindible
y aún así imperdible.

Que me perdone yo misma la cobardía
que pueda verme a los ojos y sentirme
por fin vacía
Vacía para buscarte en no sé qué cosa
color, olor, dolor.

Todo eso que se desvanece 
en mi hora más preciada
dejándome realmente sola.

Ya no espero nada, 
más bien la nada me espera
agazapada detrás del primer cigarrillo
a media noche
llenándome la boca de reproches
Gusto pesado a tierra y quietud

Si pudiera ser humo para desaparecer
si pudiera ser
Estoy a la mitad de lo que sé y lo que soy

Pendiente

Pendiente
Y ya mi suerte 
se entretiene
mostrándome los dientes

Pendiente 
y unidos por el espanto
veo en tu cara el llanto
regodeándose de locura

Y será que mi pena culpa
la más lejana de tus palabras
la que dicha sólo 
al silencio de tu cama
me hubiera dado mil mundos 
y ninguno. 

Mayo 2020

Cuando el humo decante, cuando no oiga tu voz despertándome en sueños y las hojas del otoño sean polvo en el invierno. Quizás entonces nos encuentre el viento en alguna esquina que supimos visitar aquellas noches de verano. Una par de ojos secos perdidos al atardecer, las manos en los bolsillos y una sonrisa que deba adivinar. 
Y después de un tiempo quizás vuelvas a ser mío, porque oscilamos en encuentros y desencuentros dijiste y la piel a veces creo que me tirará por siempre al filo de tu cuerpo.
Pero la esperanza es una perra negra y peligrosa que me duele pronunciar, como me dolió escucharme en un "amor" fugitivo que inauguraba tu huida. 
Cierro los ojos, siento la suavidad de tu pelo entre mis dedos que todavía piden recorrerlo, aún puedo traer a mi boca el dorso de tu mano abierta por primera vez para mí en una caricia estremecedora.

domingo, 5 de diciembre de 2021

¿Estás ahí?

No sé cómo seguir amándote ahora que te conozco tan bien. 
Es el juego que no jugaste nunca a pesar de saberlo jugar. Todo eso que brillaba alrededor de tu foto entre las sábanas se suspende de un hilo deshilachado que estoy por cortar.
Hay cosas, sólo cosas, preciso concepto polisémico. Hay cosas que se me revelan en su existencia dudosa. ¿Dónde piso tierra firme cuando no tengo pies y vos tampoco, y la tierra es esta mezcla de polvo, planta, madre y mugre?
Vos sos una de esas cosas, no me importan las certezas de humanidad y amor, vos sos una cosa, con nombre, apellido, ojos verdes. Que tengas voz no cambia nada si lo que decís no tiene peso, se pierde en el aire el liviano timbre de tu voz, como la mía. 
Y aunque cosa, existís innegable, porque no importa si sólo sos imagen, pensamiento o cuerpo, "dolés" y eso me refiere, no tanto como "amás" que no necesariamente me concierne.
Dolés, me toca, me resuena, es el eco de tus palabras líquidas, de tu recuerdo inventado. 
Dolés y estás en algún lugar. Dicen que respirás, que comés, que dormís pero cómo puedo estar segura si no soy testigo, si no lo veo. ¿Por qué confiar en que la vida sigue aunque yo no esté ahí? ¿Por qué creer que las montañas están ahí, estoicas, que el mar insiste empujando y acariciando piedras y costas? Quieren que acepte y ceda por la nobleza de correrme del centro, ¿Pero a mí quién me saca el dolor del mundo? Yo me corro, dale, te acepto ahí, acostado entre el otoño, a pocas cuadras pero lejos, te acepto en mis recuerdos, me convenzo de haber sentido tus besos y creo en la memoria de mis manos. ¿Y a mí quién me saca el dolor del mundo, de vos, pedacito de mundo?   

CsO

Es el sentido que me apresa  Presa amotinada de palabras Nenúfar, quiero decir nenúfar y que sea tu columna vertebral flotando en mi mano Qu...