miércoles, 8 de abril de 2020

Correspondencia Oceánica


Con lo poco que dormí anoche, aún tengo los ojos abiertos para no perderme ni tu ausencia, ni los detalles de esta decisión. La ironía literaria hoy me encuentra sentada en el medio, viendo una película obvia donde se divide por dos. Qué es todo este gran suspiro solitario a deshoras? Será que Piero me vio llorar y entonces me pregunta por qué no he podido dormir en toda la noche, si necesito agua, o un poco más de vino. ¿Cómo le explico que me subí a este tren sin saber por qué, y que además, ya empiezo a tener un prontuario al respecto? Viajes sin sentido. Nunca estoy donde quiero estar, porque me subo a vagones que no son, giro hacia el lado contrario, me retiro casi en un gesto coherente y fundamentado.
Me distraje tanto tiempo en narraciones dramáticas, romantizando demoras entre pieles que no se bastan, que no se alcanzan, que no van más allá del celofán que parece cubrirlas.
Nostalgia y despecho danzan dentro mío sin más conclusiones que este enojo despiadado contra mí misma. Veo mi reflejo en la ventana apenas empañada por la humedad de mis suspiros y me encuentro gris, demorada en un movimiento estéril, en decisiones que son huída y aire envenenado.
Piero otra vez, "si querés podés venir al vagón de auxiliares, no se puede fumar pero se puede fumar".

No hay comentarios:

Publicar un comentario

CsO

Es el sentido que me apresa  Presa amotinada de palabras Nenúfar, quiero decir nenúfar y que sea tu columna vertebral flotando en mi mano Qu...