Tengo el corazón pesado.
Sí, aún no me llama la suerte cerca de un acantilado
pero tengo los días contados,
las uñas quebradas,las fotos dormidas debajo de la cama.
¿Cuánto tiempo tengo que escribirte?
¿A cuánto me acerco?
¿Cuánto duro en demorarme?
Acá adentro, el tapiz negro.
Acá, adentro de la lágrima.
Me descoso la herida para verme de lejos,
la coso y me acerco al día que no llega.
La cicatriz se tensa siempre bajo tu nostalgia.
Me gustaría decir amor, amorcito, te amo.
Y la tibieza de una mano en la nuca,
el vapor de un suspiro en la boca.
No puedo siempre sola,
me doy vuelta de adentro hacia afuera,
me pliego y me despliego y hasta a veces me encuentro,
pero después me olvido.
Se me borran los caminos y aparecés vos,
viejo portal poético.
Extraño dedicarte unas palabras,
nostalgia de que me mal quieras
y reprocharte en las cartas que nunca leíste.
Tengo el corazón pesado.
Las palabras negras cerca del acantilado,
Las palabras negras cerca del acantilado,
la suerte echada
los días narrados.
Amor, amor, a mí me cuesta.
Amor, amor, nadie por delante.
los días narrados.
Amor, amor, a mí me cuesta.
Amor, amor, nadie por delante.
Pocos umbrales.
Pocas memorias nuevas de amor.
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