miércoles, 29 de noviembre de 2023

Lo que se dice autoerotismo y amante

Vuelve la imagen de su pera, sí, de su pera sonriente, puntiaguda. Como un boomerang regresa su pera alargándose. En cada loop se estira ridículamente.

¿Por qué será que algunos rasgos provocan rechazo?
Una pera, un diente apenitas más atrás que el resto, un gesto que pretende ser astuto, un cuerpo de hombre sin pelos, una pija muerta.
No me gustó, está claro. Y aún así me dejé llevar y me encontré. Relajada, liviana, sonsa etérea. Me chupaba y a mí me chupaba un huevo gustarle.
Sentí que me transformaban en ofrenda. No digo que le haya hecho un favor pero le regalé una experiencia.
Endiosada, bajé. Bajé a tener sexo con un mortal. Un acto de misericordia, religiosidad.
Estás tomando de un cáliz, no hay nada que yo tenga que hacer. Voy a dejar que me alabes con tus manos y tu lengua.
Voy a cerrar los ojos y dejarte ver lo mucho que me excito y lo poco que me excitás.
Todo altruismo es egoísmo, voy a usarte a pesar de que no hay nada que pueda tomar de vos.
Voy a darme la ceremonia que merezco.
Te regalo la mirada con la que me observo, este erotismo de mí hacia mí dispuesto a tu contemplación.
No me gustás, y un poco de lástima te tengo, me hace sentir mala pero sin culpas.
Soy el diablo rodeado de monaguillos, déspota en su tierra, el dominio de la fuerza sin esgrimir palabras con la voz.
Emperatriz caprichosa, María Antonieta, coquetería de la que los súbditos quedan afuera.

Lo que me pasa no me pasa por vos, sino por un lugar en mí, emancipado mi placer.

Nota mental: No quiero un novio, ni un fuckboy, ni un chongo. Quiero un amante.

Quiero un amante, uno dispuesto a la experiencia, a la altura de mi erotismo, del misterio que se envuelve de pieles mojadas y aceitosas.
Quiero un amante que me mire y me vea, que me comparta, que sostenga la mirada mientras a mí se me van los ojos. Que tenga la sensibilidad puesta al servicio de mi torso arqueado por sus caricias.
Quiero que me viva, que se detenga a sentir cómo desliza adentro mío, cómo me abro toda yo pecho, ceño y vientre. Soy un canal, un túnel, un puente.
Quiero un amante extrañamente introspectivo, quiero que nuestro roce inaugure una topología novedosa en la piel, un adentro que esté afuera.
Amante, no necesito que me ames, sino que me transites, que me recorras, que vivamos el valor de lo inédito en el cuerpo, otro cuerpo, otro peso, otra forma del dolor.
Amante no me ames a mí por mi yo, ni por lo que te inventes, ni por lo que me invento.
No hay lugar para metáforas, hay cuerpos, portales, umbrales, bordes desdibujados en espiral.
Hay metáforas pero sensibles. Hay poesía hecha de materia ensoñada, de lugares vacíos.

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